el deseo de tu alma anhela mi piel en caricias
sin freno y con locura para provocar una tormenta,
tormenta pasional que mezclan nuestras lenguas.
Lenguas que saborean los gustos de este amor.
Torbellino que se apodera de mi alma,
mi cuerpo es una adicción de gemidos y suspiros,
y con sutiles caricias y besos en silencio,
te apoderas de mi cuerpo encendido por completo.
Saboreas mis senos suavemente para desatar mi fuego,
ese fuego vivo que tengo dentro de mi ser,
buscas mi presencia para crear una armonía de este delirio,
y acaricias mi piel en un rito de excitación que sale de mis gemidos.
Nuestros actos humedecen nuestros cuerpos,
en tus caricias encuentro la esencia de tu aroma,
aroma que me termina de encender para amarte
y lanzarme a las profundidades de tus emociones.
eres una tormenta que se apodera de mi alma,
creas un huracán en este cuerpo que te desea,
tormenta que nos transforma en un solo ser,
y por fin se unen ese par de fuegos y crean una hoguera.
El alimento de nuestros cuerpos,
es un manjar de latidos, suspiros y gemidos,
y se funden en un grito de placer
para ser un solo cuerpo, una sola alma, un solo ser.

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