
No sé si es miedo o si es desidia del corazón.
Lo que si sé es que ya no me valen los momentos robados a los sueños. Que ya no me vale la distancia, ni la espera, ni planes que no se hacen ni a la larga ni a la mengua.
Que no es suficiente quererte, ni tampoco que me quieras.
Que no es suficiente tenerte, un instante cada primavera.
Que ya no es suficiente disfrutar, sonreír y vivir,
esperando otro instante, otra palabra, otro beso, otro encuentro, otro abrazo, otro gesto, otro año, otro sueño... otro remiendo.
Se que el mundo va a pararse para mi en ese instante. Tal vez a alguno le cueste cruzar esa primera mirada. Yo lo haré rápido, no se si para protegerme o para saciar por fin estas ansias que tengo por verte. Se que ambos estaremos un buen rato, estudiando, aprendiendo y escrutando el rostro y cada gesto del otro, temerosos de que en cualquier momento, desaparezca el encanto.
Es sencillamente, increíble. Hasta ahora todo han sido palabras y deseos. Sobretodo muchos deseos. Sobretodo, de sentir.
Mientras tu amor, se despide cada noche con un abrazo, tú te quedas abrazado a un recuerdo y a un deseo cada vez más intenso. Y mientras apunto en el calendario que ya he superado un día más, en la cuenta atrás que me lleva hasta tus brazos, cada día me saben más a menos los recuerdos. Ya mi cuerpo no se contenta con aquellas contenidas caricias que tuvo de tus dedos. Y mientras el amor se da besos en los labios, tú y yo, nos contentamos con cerrar los ojos, intentando imaginarlos.
Pero los saboreamos.
Si desde ahí eres capaz de hacerme temblar, qué no sentiré al roce de tus dedos. Qué no sentiré cuando tus labios derritan mi cuerpo y lo moldees con el fuego de tus manos, al antojo de tus movimientos. Qué no sentiré cuando tu voz se apodere de mis sentidos y mi sentimiento y marques mi piel con el sello de tu aliento.
Que no sentiré al mirarme entonces en tus ojos y pueda escucharte por dentro.
Adoro estar viviendo esto y todo lo has hecho tú. No me has dejado dudar ni un momento de que valía la pena ir de tu mano. Lo se, porque se lo que he estado sintiendo. Estos escasos días, se que como poco, serán recuerdos muy intensos.
Se que esto que estoy haciendo es vivir. Me ha costado pero aprendí, que seguimos siendo libres, tan libres como para querer, o no, seguir y cada día seguimos eligiendo si. Que a pesar de la distancia no se han visto estos dos soñadores más sorprendidos y sonrientes en toda su vida. Y se que para ambos habrá valido la pena. Que esto es un sueño. Y se hace realidad.
Que simplemente has llegado y de repente, has dado vida a mi cuento.
Que me haces reiterar, que nunca me importarán los sapos que tenga que besar, para poder sentir,
lo que se siente, cuando alguien siente así...
... como yo me estoy sintiendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario